Algo de mi...

Sobre mí.

Soy yo 🙂

Soy una mujer real, de carne y hueso ( más carne que hueso=>). Enamorada de la vida, apasionada de crear buenos recuerdos.

Soy Marcela Acosta, una bogotana de 32 años, esposa de un hombre ejemplar y trabajador, madre de un joven maravilloso e inteligente. Disfruto de los momentos en familia. Una mujer con días buenos y no tan buenos. Me gusta verle el lado bueno a las situaciones de la vida y aprender de cada una de ellas. Soy una mujer «echada Pa’lante». Me gusta ser servicial, ayudar en lo que puedo. Soy una mujer con defectos y virtudes.

Soy costurera porque tocó… «Por que uno no sabe mañana…» Pero hoy en día es mi pasión y mi profesión.

Yo vivía con muchos miedos e inseguridades, cuando quede embarazada pensaba que me iba a quedar sola, que mi esposo me iba a abandonar, me iba a dejar por otra que me iba a morir de hambre, en fin.

Este arte de la costura lo áprendi hace muchos años, llegué a el porque era lo que había en ese momento, lo odiaba. Odiaba que me tocará desbaratar lo que con mucha rabia hacía, que lo que hacía de mala gana me quedara mal, que no me pagaran por los desastres que creaba. Pero con el paso de los años le comencé a ver el lado bueno.

Comencé a ser más paciente, aprendí de los errores, que todo tiene solución, aprendí que como en la confección, la vida también tiene su proceso. Tomar las medidas, patronar, cortar, confeccionar y disfrutar.

Pero los miedos hay clavados, las inseguridades a mil por hora, temerosa de todo, de nada, de lo bueno, de lo malo, por Dios. Hasta que un día…

… la vida me despertó de una bofetada. De esas que llegan al alma. De nuevo embarazada, algo que anhelamos muchos años, deseado y súper esperado. Llenos de felicidad, esperanza, amor y llenos de planes, y de repente todo cambió, era un embarazo anhebrionico… Que?? Ni idea de que es eso. Sencillamente un huevo huero, no hay embrión.

Me indujeron un aborto. Era tan grande el dolor, más en el alma que en el cuerpo. Estaba deprimida, no quería saber de nada, nada me importaba, si amanecía o anochecía, sol, lluvia todo era igual.

Un día vi que mi hijo se estaba consumiendo conmigo y hay fue donde reaccioné. Dios me dio un hijo por el cual luchar, estar presente para el. Y entendí que » hay que vivir un día a la vez»

Vive con pasión

Si, así es. Vivir el presente, disfrutar, amar, abrazar, reír, llorar, aprender.

Aprendí que una sonrisa es la mejor solución a los problemas. Aprendí que los abrazos son el alimento del alma. Aprendí a decir lo que siento en el momento preciso. Aprendí que con calma y paciencia todo te sale mejor. Aprendí a vivir.

Hoy en dia diseño mi día, mi vida. Tomo las medidas de mis sueños de mis metas. Patrono y trazo los caminos para llegar a ellos. Corto y separo las cosas buenas y de las que más adelante me puedan servir. Con hilos de amor propio uno las piezas y vivir se dijo…

Tengo mi taller de costura, con el cual me gano la papita, no es mucho pero sirve. Cree este espacio para compartir contigo y aprender de ti. Cuénteme ti historia, tus anécdotas, tus triunfos tus fracasos y lo que has aprendido de ellos.

Con cariño

Marcela Acosta.

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